miércoles, 13 de julio de 2016

BUSCANDO A NEMO Y KINTSUGI



Pixar es de los pocos estudios el cual, la gente de mi generación, ha podido ver desde sus inicios, todos los que somos de los 90's es probable que hayamos visto todas sus películas, y hemos presenciado su evolución a lo largo de los años. La mayoría de sus películas son de buenas a “grandes”, (con algunas decepciones) y aunque mi favorita hasta el momento sigue siendo UP, con el estreno de Buscando a Dory este fin de semana no parece haber un mejor momento para hablar de otra de las “grandes” películas de Pixar: Buscando a Nemo.

Era un niño cuando la vi por primera vez en el cine, y con el paso del tiempo he tenido una creciente apreciación por todo lo que hace bien esta película, y su innegable relación con el arte japonés del Kintsugi.

Kintsugi literalmente significa “carpintería de oro”, y de acuerdo con Wikipedia “es el arte japonés de arreglar fracturas de la cerámica con barniz de resina espolvoreada o mezclada con polvo de oro, plata o platino.” Si quieren saber más del arte del Kintsugi pueden ver un fenomenal Video de Nerdwriter1 que hizo sobre este tema y que en parte me inspiró para escribir este artículo/análisis.
Este arte japonés embraza la filosofía de aceptar el daño, ya que las tazas de cerámica que habían sido reparadas con ésta técnica se volvían muchas veces, más hermosas que su versión original. A la hora de hacer las reparaciones con esta técnica no se busca lograr desaparecer el daño que sufrió la pieza de cerámica, sino hacer hermosas las grietas que le dejó la ruptura.

Muchas de las películas de Pixar (y las películas en general) tratan sobre este tema, pero pocas lo abordan de la misma manera que lo hace Buscando a Nemo. En la película, Marlin un pez payaso, pierde a su esposa y a sus hijos en estado embrionario cuando son atacados por una barracuda, sólo uno sobrevive, pero está dañado. Esto provoca que Nemo nazca con una deformidad, una aleta más pequeña que la otra.
Luego cuando su único hijo es raptado por un buzo para llevárselo a su pecera en Sydney, las peores pesadillas de Marlin se vuelven realidad y lo obligan a embarcarse en una aventura épica para rescatar a su hijo. Buscando a Nemo tiene todos los elementos de un buen thriller: un papá en busca de su hijo, con ayuda de alguien con problemas de pérdida de memoria a corto plazo parece la trama de una película de la franquicia de Taken, pero Andrew Stanton y Lee Unkrich logran construir algo especial.

Marlin en su padre sobre protector, que intenta impedir que Nemo sufra a toda costa, sin embargo, en su viaje y gracias a la ayuda de diversos personajes coloridos como las tortugas, pero especialmente de Dory, llega a la conclusión de que esto es imposible, como se demuestra en la escena que toma lugar en el interior de una ballena, dónde Marlin finalmente entiende que si sigue intentando que nada le pase a Nemo, nada le va a pasar, incluyendo las cosas buenas. La película en su esencia se trata del Kintsugi, de aceptar el daño y entender que siempre van a suceder cosas malas, pero se pueden transformar en cosas positivas admitiéndolas y entendiendo que es parte de la vida.

El símbolo que mejor ejemplifica esto es la aleta dañada de Nemo, al inicio es tratada como una desventaja para Nemo y es un constante recordatorio de lo peligroso que puede ser el mundo (en este caso el océano), es una forma visible de daño, es evidente y física. Pero, conforme la trama avanza Nemo aprende a hacer suyo ese daño, por ejemplo, logra detener el mecanismo de limpieza de la pecera, como parte de su plan de escape.

Al final de la película tanto padre e hijo han crecido como personajes, Nemo entiende que su aleta dañada no es una desventaja, y Marlin entiende que el peligro es parte de la vida, aquí es donde llega el momento esencial de la película, el momento Pixar, en lo que es sin dudas la mejor escena de la película, y una de las mejores escenas que Pixar ha construido y que es fruto de la colaboración de los integrantes del estudio: Después de haber rescatado a los peces que estaban atrapados en la red, Marlin y Dory buscan a Nemo, hay confusión y caos alrededor, el mar está agitado, y los granos de arena flotan alrededor, luego lo ven, tirado, en el lecho del mar, debajo de la red, parece inmóvil, ambos se acercan a él, nadando lo más rápido que pueden, le quitan la red de encima, Nemo tiene los ojos cerrados, vemos un flashback Marlin sosteniendo el huevo dañado de Nemo entre sus aletas, Nemo toce y abre los ojos, está vivo, ambos se reconcilian, y Marlin toma la aleta dañada de Nemo con la suya, por medio de este gesto tan sutil, pero tan genial Marlin acepta el daño que sufrió su hijo, es en esta simple escena que no dura más de 2 minutos que la película nos muestra que Marlin ha aceptado por fin lo que sufrió tanto él como su hijo, y está dispuesto a seguir adelante. Pues el daño siempre dejará una marca en su sujeto, cicatrices tanto físicas como emocionales y es en el arte del Kintsugi y bellamente ejemplificado en la película de Buscando a Nemo donde podemos ver que el mundo está lleno de peligros y nadie saldrá sin cicatrices del mismo, pero lo que podemos hacer es, en lugar de ignorarlas o pretender que nunca existieron, podemos aceptarlas y cubrirlas de oro, de esta forma nuestras cicatrices se vuelven en un objeto de belleza y parte esencial de nuestro ser.

Aquí Pixar, Andrew Stanton y Lee Unkrich entregar un mensaje profundo y alentador por medio de una película familiar con chistes de pedos, aventura y comedia, hacer esto de una forma tan sencilla y carente de toda pretensión, y que a sus 13 años conserve su mismo impacto es un logro tremendo y es una prueba más de que Pixar es uno de los mejores estudios haciendo películas verdaderamente familiares, y para terminar les dejo una de mis citas favoritas de Walt Disney: "When finding a new picture, we don't think of grown ups, we don't think of children, but just of that fine, clean, unspoiled spot, down deep in everyone of us, that maybe the world has made us forget, and maybe our pictures can help recall"

Título original: Finding Nemo.
Dirección: Andrew Stanton y Lee Unkrich.
Guión: Andrew Stanton Bob Peterson y David Reynolds.
Elenco: Albert Brooks, Ellen DeGeneres, Alexander Gould, Willem Dafoe.
Año: 2013.

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