viernes, 13 de febrero de 2015

WHIPLASH -RESEÑA-




La película inicia con el sonido de una batería, no hay imágenes, sólo el sonido de la batería, mientras el ritmo va creciendo lentamente, esos son los primero minutos de la película, y es sin duda una de las mejores películas de lo que va del año.

Andrew Neiman es un estudiante de música en el conservatorio de música Shaffer, un día es escuchado por el mítico profesor Fletcher, quien lo invita a ser parte de su orquesta, ésta es la oportunidad de una vida para Andrew, pero los métodos de Fletcher pueden ser demasiado rudos para Andrew. Aunque si bien la trama es sencilla, pero resalta gracias a grandes actuaciones, su estilizada dirección y un soundtrack fenomenal (en serio, los reto a que salgan de la sala de cine sin la melodía de la batería en su cabeza).


Andrew es interpretado por Miles Teller, quien aquí demuestra que es un talento que hay que tener en cuenta, Andrew es un joven estudiante de música, es muy tímido, no tiene amigos, no se anima a invitar a salir la chica que le gusta, y en su escuela es prácticamente ignorado. Es fácil identificarnos con él., y la actuación de Miles Teller es muy dedicada, da todo de sí y se nota. Sin embargo es un muy buen baterista y quiere ser uno de los grandes, y hará todo para conseguirlo.

Fletcher, interpretado a la perfección por J.K. Simmons, es un tipo de maestro que les enseña a sus alumnos por medio del terror, ya sea físico o psicológico, quiere empujar a los miembros de su orquesta al límite, sin importarle las consecuencias. Les dice de insultos (y créanme, Fletcher usa algunos de los insultos más épicos jamás escuchados en una película), les grita, les dice apodos ofensivos, los manipula. Es el tipo de persona que cree que el tratar bien a alguien lo vuelve débil, la única forma de hacer que alguien de todo de sí y más es si se les hace menos. Y funciona, las tácticas de Fletcher logran que Andrew de todo de sí sólo para impresionarlo, para satisfacerlo, sin embargo al final puede terminar sacrificando más de lo que esperaba. J.K. Simmons tiene muchísima presencia en pantalla, y el profesor Flethcer es sin dudas uno de los papeles que nació para interpretar. Desde el momento en que es introducido es tratado como un mito, sus alumnos le tienen temor reverencial y es estimado por muchos. Y a pesar de sus métodos extremos, es alguien que siente una verdadera pasión por lo que hace, ama la música, y quiere entregarle al mundo nada menos que los mejores músicos.


Nosotros apreciamos la película completamente a través de los ojos de Andrew, los personajes que entran y salen de su vida y funciona. También la relación entre Andrew y Fletcher es uno de los grandes puntos de la película, es fascinante ver como estos personajes interactúan y como lentamente empieza a crecer la tensión entre ambos, hasta llegar al extremo.

La película también hace un muy buen trabajo en demostrar el choque entre las enseñanzas de Fletcher y el espíritu libre del arte, en este caso la música. Lo mejor del caso, es que el director Damien Chazelle, no toma ningún bando, sólo nos expone ambas tesis y nos deja verlas colisionar, Fletcher no es presentado como el profesor malvado, ni Andrew como el bonachón estudiante, es más, para el final de la película puede que muchos estén del lado de Fletcher. El arte y la pasión deben ser guiados, pero ¿Quién traza la línea? ¿hasta cuándo suficiente es suficiente?
Estas ideas son exploradas de una forma magnífica, y la película está muy bien ejecutada, gracias a una sólida edición, inventivos movimientos de cámara y el genial soundtrack, Chazelle crea situaciones de tensión en ocasiones rudimentarias, esto también se debe a que la película logra que te importen los personajes. Hay escenas tan poderosas que la película simplemente te absorbe, por momentos nada más parecen existir Andrew, su batería y el espectador, es una increíble experiencia, muy bien ejecutada por Chazelle y compañía, esta es la primer película de Damien Chazelle, quien también escribe el guion, la película es confiada, vibrante y energética, se siente viva como pocas, y si esto es una indicación de algo es que hay que estar atentos a los futuros proyectos de Chazelle, ya que entrega una de las mejores películas del año.


En conclusión, Whiplash es una de las películas más electrizantes de tiempos recientes, simplemente te absorbe. Gracias a las actuaciones de sus personajes principales, un gran soundtrack y una fantástica dirección es uno de los mejores momentos que pueden pasar en una sala de cine. El final simplemente es perfecto, me encantó.
CUATRO ESTRELLAS ****



Título original: Whiplash.
Dirección: Damien Chazelle.
Guion: Damien Chazelle.
Reparto: Miles Teller, J.K. Simmons, Paul Reiser.


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